sábado, 8 de octubre de 2011

De Inconformidades Equívocas

En estos tiempos de bajas remuneraciones salariales y exigencias miles de carácter económicas en que nos ha tocado vivir y además trabajar en nuestros distintos lugares, algunos de nosotros podemos caer en el error de volvernos muy reacios a nuestros jefes, reactivos, respondones o inconformes en una palabra, NO CREEN? y nos hemos vuelto así por la razón de que el puesto no nos da estatus o simplemente no ganamos bien o porque creemos que otros ganan mas que nosotros y lo consideramos injusto, más aún si los otros llegaron después, caray, deberíamos razonar entonces y preguntarnos hasta que punto es adecuado emitir un juicio sobre estas situaciones y más si van en perjuicio de la imagen de nuestro superior y por ende en perjuicio de nuestra imagen frente a él.

Cuando la intención es apropiarse de este razonamiento quizá equívoco (de porqué a otros primero y no a mi) con la finalidad de encabezar un resentimiento generalizado o mejor dicho hacer de este sentimiento personal un sentimiento común a varios de tus compañeros de trabajo, esto debe ir acompañado de una buena estrategia de liderazgo que considere sutilidad y una planeación sistemática de los comentarios y no de todos a la vez. Se deben considerar alcances a mediano y largo plazo y no alcances con resultados inmediatos.

Siempre las ideas subversivas deben ser maduradas con sus compases de tiempo y es cuando se nutren de elementos externos al tenor de resentimientos hermanos al tuyo y surten efectos multiplicadores para tu fin si se hacen con cautela y dándole tiempo a su divulgación sin prisas, esto lo confirma mi  estimado autor Nicolás Maquiavelo en su libro "El Príncipe".

Pero si la finalidad nuestra no es hacerle un movimiento subversivo ni generarle encono a nuestros compañeros de trabajo contra nuestro jefe entonces porqué desarticulamos la lengua del cerebro es decir, porqué no nos reservamos el derecho de opinar, ¿acaso no sabremos que esto nos trae mas complicaciones?, si la respuesta es No, no lo sabía, caray¡¡¡¡¡ que pocas ganas de triunfar tendremos!!!. Recordemos aquella frase preciosa, "Somos dueños de nuestro silencio y esclavos de lo que decimos". 

Si nos inconformamos  y consideramos adecuado decirlo debe ser de manera asertiva y en su correcto espacio, nuestro juicio debe ser eso "nuestro juicio", y los razonamientos que den pie  a una manifestación de órdenes generalizados deben ser nuestros razonamientos no los que convengan a quien dice nos conviene a su juicio. Respetemos nuestra inteligencia y nuestra experiencia, hagámoslas respetar. Razonémoslo por favor.

Todos los que estamos en un centro de trabajo no importando cual, y que tengamos relación estrecha con personas a las cuales por nuestros valores podamos afectar para bien o para mal, debemos desarrollar habilidades de alto desempeño con énfasis en el respeto a los valores de nuestros compañeros, sobre todo de aquellos que vulnerados son fabricadores de molestias, desavenencias o movimientos de índoles lamentables.

Debemos vigilar el estricto cuidado de nuestras garantías laborales y luchar con Dignidad cuando estas se nos vulneran, NUNCA al revés: vulnerar nuestra Dignidad descuidando luchar por nuestras garantías laborales.

La Dignidad se vulnera en un individuo sólo cuando éste se desconoce así mismo de lo que es capaz y de las competencias que porta y ante ello se cobija en la razón de otros aunque sus fines no necesariamente coincidan.

Preguntémonos entonces sin soberbia, nuestros jefes serán los faltos de competencias en no reconocernos o nosotros no hemos tenido la competencia en demostrar lo que sabemos hacer. Recuerden algo, el que pueda contestar esta pregunta de manera rápida y a su favor seguramente es el que está equivocado, razonémoslo, esto requiere de hacer una viaje hacia el interior de nosotros y hacer un justo y honesto dictamen.

Debemos aprender a decir con dignidad y a demandar con conocimento de lo que decimos, debemos aprender a escuchar  y callar, no somos necesariamente dueños de la verdad, hay espacios para todo y para todos, no todos nos quieren de decidores, no seamos soberbios.
El callar también implica reconocer que algo que está presente en nuestras conversaciones privadas no se debe expresar en nuestras conversaciones públicas. Mucho de lo que se adolece en confianza en nuestros centros de trabajo y que no permite ascender es justo producto de no entender esto.
Decía aquel hombre sabio: "A VECES LAS MÁS GRANDES MENTIRAS  QUE NOS CREEMOS Y NOS TRAGAMOS SON PRODUCTO DE PEQUEÑAS VERDADES"
Contruyamos  amigos, GRANDES VERDADES  producto de pequeñas mentiras y verdades que juntas nos hablen del todo, no sólo nos quedemos con lo que nos conviene ver y escuchar. No nos  tragemos las GRANDES MENTIRAS con trocitos de lo que nos dicen.
Para hacer una evaluacion correcta de las cosas y entonces calificarlas como justas e injustas, ciertas o falas debemos ver toda la realidad, sólo así podremos dimensionarla y sólo así se vale emitir  juicios. A propósito de estos tiempos de bajas remuneraciones salariales y exigencias miles de carácter económicas en que nos ha tocado vivir y de si nos toca antes o despúes un ascenso en la chamba.
HASTA LA PRÓXIMA
Jesús Ponce García



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